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sábado, 6 de octubre de 2012

Sarna con gusto...


Seducirte para siempre,
la boquita en rouge
fetén, fetén
tenerte al palo
al mástil
trinquete a la vista,
hembra en celo.
Gastar, gastar,
gastar, gastar…
No decir sí. Mucho ni.
Solo mí.
Seducirte eternamente,
de culito levantado,
sequita la profundidad,
tenerte cautivo,
deslechado virtual,
circunstancial,
elemental,
esclavo;
una vez más…

miércoles, 3 de octubre de 2012

Sublime realidad

He visto tu gesto hundido en la respiración coral de mis pechos…
Has gozado esta mañana la humedad gemida.

He cruzado desnuda y suspirando
tus brazos 
de desarmarme la ternura…

Has muerto un poco sobre mí, 
en mí, 
de mí.
Hemos muerto de delirio 
y renacido de Venus…

Hasta la próxima vez…

jueves, 27 de septiembre de 2012

Circunstancia erótica


Te hacía más frugal
pera o mora
o sandía en trozos
en mi concha,
menos: falto de tacto;
más de acá,
juguetón,
más de tocate,
dejate, te bajo,
abrite,
abrime,
abramos…
Y menos lamentón.

Mamón de mamame.


Imaginé comiéndote

la nuez de Adán
y la pija
de José
Mojé mi lengua
los tres maravillosos centímetros
que prometiste…
Llovió mi vulva.
Comí mis uñas
mordí todos los pezones
y mastiqué el monitor.

Te hacía más al plato

con mostaza y ensaladas varias,
sin postre para estar livianos
a la luz de las velas.
Pero dimos un paso en falso y…
“Mozo… ¿me trae la cuenta, por favor?!!”

miércoles, 26 de septiembre de 2012

PornoTerrorismo


De Porné (en griego, Prostituta pobre o esclava) y Terrorismo (Sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror).
PornoTerrorismo es un concepto claro y transparente en cuanto a sus modos y sus intenciones. El PornoTerrorismo es libre, político, y se entrega en gratuidad. El PornoTerrorismo no tiene telós ni líderes, ni subcomandantes, ni cuadros ni autoridades, puesto que no es mesiánico. El PornoTerrorismo es un medio, no un fin. Un medio negativo, mayormente, que jamás niega una acusación, jamás reacciona ante una increpación, pero se expresa a través de una iniciativa de discurso -no discute con su enemigo ni se defiende: simplemente Ataca-.
Y como anti-arte, como arma de acción directa, como ritual mágico de encantamiento, como exorcismo público, como máquina de guerra contra el aparato de captura de la norma social hetero, como potencia visual -contra/semiosis- el PornoTerrorismo es un modo de, un cómo construir un nuevo uso de los placeres y reprogramar nuestros deseos, un cómo engendrar las nuevas pasiones alegres que acrecienten nuestras riquezas corporales, nuestras potencias inmanentes, un cómo destruir las máquinas de la fabricación de los géneros y así generar una contraproductividad desde el placer-saber.
El PornoTerrorismo es un modo privilegiado de hablar el lenguaje del deseo, de lamer la superficie rugosa del sexo, y romper el engranaje del circuito excitación-frustración, el dispositivo que reactualiza con más fuerza cada vez nuestra asignación biopolítica. El PornoTerrorismo es una forma de insurgencia, divergencia, contra hegemonía, subversión, una insurrección sexual, y una objeción de género.

martes, 25 de septiembre de 2012

Juguito debajo de mi falda...

Debajo de mi falda
tus dedos
y un océano caliente
de jadeos y exhalaciones,
bits,
extrañas ganas
de romper la distancia
que nos une…
Hay marea incontenible
de voyeurs:
testigos de la calentura.
De tu verga invitándome
al desnudo,
tus humores,
viscosos,
leche de amores…


Y mis dedos
otra vez
debajo de la falda
salpicando tu imagen,
estallando el clítoris...
Y otras dilataciones…

Debajo de mi falda
hay un océano,
adentro dedos
tu imagen
grititos de delirio,
jueguitos,
y mucho,

mucho juguito…

lunes, 24 de septiembre de 2012

Placeres ocultos...

—¿Te asusta pensar en perder el control ante una mujer? —Elle desató una de las cuerdas doradas que sujetaban las cortinas de la cama y le dio un tirón para comprobar su resistencia.
Con un resoplido de risa, él dijo:
—No me asusto con tanta facilidad.
—Pruébalo —lo provocó mientras le tomaba la mano derecha y pasaba la cuerda dos veces a su alrededor. Con suavidad, de manera seductora, le dijo—: Recuéstate, chéri.
Lo hizo. La observaba de cerca mientras anudaba la cuerda con firmeza a las columnas de la cama.
—Tendrás que ponerme un condón.
—Ssh —ella abrió de golpe la botella de lubricante y dejó caer unas gotas sobre la longitud de su pene. Gemía de placer mientras ella le cubría el miembro y los testículos con el bálsamo resbaladizo, que lo calentaba de manera deliciosa mientras se lo pasaba. 

(Fragmentos del libro "La casa de los placeres ocultos" de Louisa Burton)
—Ponme un condón. Solo hazlo. Elle se bajó de la cama, cogió la tira de condones de la mesa de noche y la lanzó por la ventana.
—¿Qué demonios…? —tiraba de las cuerdas mientras ella regresaba a la cama—. ¡Slyna! ¡Loca de mierda! ¿Por qué has hecho eso?
—¡Äsch! —gritó mientras ella presionaba la punta de su dedo contra su ano, haciendo círculos en la pequeña abertura para aflojarlo—. ¿Vad gör du? ¿Qué haces…?
—Relájate —repitió ella y se abrió paso por el esfínter. Doblaba el dedo hacia su vientre, localizó un bulto parecido a una nuez, lo friccionó hacia ella en un ritmo lento y constante mientras el lubricante calentaba—. Te agradará, lo prometo.
Acabarás mejor de lo que nunca has acabado en tu vida —y de manera mucho más abundante, que era en verdad el punto.
Larsson luchó contra las ataduras, lanzó improperios en inglés y en sueco, hasta que la estimulación fue demasiada como para ignorarla. Dejó caer la cabeza sobre la almohada con un suspiro y algunas palabrotas que murmuraba en sueco; puso los ojos en blanco.
Elle se masturbaba mientras Larsson se excitaba y volvía la cabeza para mirarla con fascinación evidente. Su respiración se iba acelerando. Las caderas se tensaban al ritmo de la fricción en la próstata. Los testículos comenzaron a hincharse.
La piel de su escroto se volvía tirante mientras el saco se elevaba.
El pene se veía como si estuviera esculpido en mármol rosa pulido: duro como una roca y brillante, con una red de delicadas venas azules. El glande se encendía en un profundo rojo violáceo.
Una pre-eyaculación apareció como almíbar por la diminuta raja ensuciándole el vientre: una vista exquisita. Ahora estaba preparado, estaba lleno y a punto de estallar.
—Chúpame —dijo él con voz áspera, sacudía la cabeza en la almohada en un delirio sensual.
—Lo siento, no —dijo ella tan serena como pudo debido a su propia excitación candente—. Pero te follaré si me lo pides con amabilidad.
—¡Nej då! No te atrevas.
—¡Chúpamela! —gritó él con la voz cortante y temblorosa—. Hazlo. ¡Solo hazlo, maldita perra!
—Viktor, confía en mí… la única manera en la que permitiré que acabes es si te follo, pero primero, tienes que pedírmelo.
—¡Sug min kuk! —gritó él, tensando las cuerdas, con el rostro colorado y mirada de loco—. ¡Chúpalo!
Elle dijo tranquila:
—Sé que necesitas acabar, chéri. Solo pídemelo y te…
—¡Din satkäring! ¡Sur fjas! —rugió él, la cama temblaba y crujía mientras él se agitaba—: ¡Perra! ¡Puta!
Retiró el dedo del cuerpo de él. Se echó hacia atrás en la cama y dijo:
—Podría simplemente dejarte aquí, atado e indefenso con esos pobres testículos tuyos poniéndose más azules por…
—¡Nä, no! ¡No! ¡Varsågod! ¡Por favor! —tiraba y temblaba, las venas sobresalían en cada músculo de su cuerpo.
Era una bestia atada que se esforzaba por liberarse.
—¿Por favor qué? —preguntó desde el pie de la cama, aún masturbándose—. ¿Por favor que te folle?
—Vad som helst —gimió él—. Está bien. Está bien, maldita sea, pero hazlo. Hazlo.
—¿Hacer qué? —preguntó mientras tiraba de un pezón sin atender.
Él soltó un gruñido de frustración que degeneró en un pequeño sollozo ronco:
—Jösses, fóllame.
—No has dicho «por favor».
—¡Por favor! —gritó—. ¡Por favor, maldita cabrona, quieres simplemente follarme, por favor!
—¿Ahora estás seguro? —preguntó ella mientras se arrastraba sobre él.
—¡Slyna! ¡Hora! —gruñó mientras lidiaba contra las ataduras—. ¡Hazlo! ¡Fóllame! Solo folla… —un gemido tembloroso salió de él cuando ella agarró su pene, que estaba casi demasiado duro como para inclinarse, y metió la cabeza dentro de ella. Con un gruñido por el esfuerzo, Larsson movió las caderas, la colmaba; ella gemía con placer angustioso.
Él corcoveaba debajo, brillaba por el sudor y gemía. No le llevó mucho tiempo, por supuesto. Con bastante rapidez se calmó y vibró, con un chirrido grave, casi como el estertor de la muerte, que se elevaba en su pecho.
Elle se movía con firmeza contra él, excitando su propio clímax. Larsson rugía. El pene se sacudió al lanzar un chorro de semen caliente. Seguía y seguía, explosión tras explosión golpeando la entrada de su útero. Él gritaba con cada espasmo. Su cuerpo entero se flexionaba como un arco. Se prolongó durante tanto tiempo que estaba ronco y tembloroso para cuando las últimas vibraciones corrieron en él.

El erotismo nunca pasará de moda...

“En el mundo occidental la sexualidad ha sido maniobrada demográfica y económicamente para satisfacer la oferta y la demanda. Los tabúes han sido impuestos también por autoridades políticas y religiosas, desde los tiempos en que se castigaba los cuerpos. Nuestra sociedad sigue regida por el modelo judeocristiano, es decir por sus tabúes y prohibiciones. Por eso, mostrar el erotismo sigue siendo subversivo”. Alan Pumey (MUSEO DEL EROTISMO de Francia)
La ilustración es del historietista y humorista tunesino Georges Wolinski.

Las posturas eróticas de Friedrich Karl Forberg


Las posturas eróticas de Friedrich Karl Forberg (1770-1848), filósofo alemán, autor del estudio publicado en latín, "De Figuris Veneris" ("Manual de Erotología Clásica", basado en una colección de textos griegos y romanos antiguos, referidos a la gran variedad de comportamientos humanos sexuales existentes).
1. El hombre inclinado hacia adelante, recibiendo entre sus piernas a la mujer acostada de espaldas, las piernas estiradas.
2. El hombre inclinado hacia adelante, recibido entre sus piernas por la mujer acostada de espaldas, las piernas separadas.
3. La mujer acostada de espaldas, tiene entre sus piernas una sola de las piernas del caballero.
4. La mujer acostada de espaldas, los pies cruzados sobre los riñones del caballero.
5. La mujer acostada de espaldas, una de sus piernas estiradas, la otra puesta sobre los riñones del hombre.
6. La mujer acostada de espaldas, el caballero montado al revés.
7. La mujer acostada de espaldas, el caballero montado transversalmente.
8. El hombre acostado, la mujer a medias acostada sobre el flanco, las piernas estiradas.
9. El hombre acostado, la mujer a medias acostada sobre el flanco, una pierna estirada, la otra levantada sobre los riñones del hombre.
10. La mujer a medias acostada, el caballero montado al revés.
11. El hombre de rodillas, la mujer acostada de espaldas, las piernas separadas.
12. La mujer acostada de espaldas, las piernas levantadas sobre los riñones del hombre de rodillas.
13. La mujer acostada de espaldas, una pierna estirada, la otra levantada sobre la espalda del hombre de rodillas.
14. La mujer acostada de espaldas, las piernas levantadas sobre la espalda del hombre de rodillas.
15. La mujer acostada de espaldas, una pierna estirada, la otra levantada sobre la espalda del hombre de rodillas.
16. La mujer acostada de espaldas, una pierna levantada sobre los riñones del hombre de rodillas, la otra sobre su espalda.
17. El hombre de rodillas atraviesa a la mujer sentada, las piernas separadas.
18. La mujer sentada, una pierna estirada, la otra levantada sobre los flancos del hombre de rodillas.
19. La mujer sentada, las dos piernas levantadas sobre los dos flancos del hombre de rodillas.
20. La mujer sentada, una pierna estirada, la otra levantada sobre la espalda del hombre de rodillas.
21. La mujer sentada, las dos piernas levantadas sobre la espalda del hombre de rodillas.
22. La mujer sentada, una pierna sobre la espalda del hombre de rodillas, la otra estirada.
23. El hombre de rodillas, la mujer dada vuelta.
24. El hombre de espaldas, la mujer de frente.
25. El hombre de espaldas, la mujer dada vuelta.
26. El hombre de espaldas, la mujer atravesada.
27. El hombre de espaldas, la mujer levantada.
28. El hombre sentado, la mujer de frente.
29. El hombre sentado, la mujer de frente, las piernas al aire.
30. El hombre sentado, la mujer dada vuelta.
31. El hombre y la mujer de pie.
32. El hombre y la mujer de pie, una pierna del hombre o de la mujer levantada en el aire.
33. El hombre de pie, la mujer acostada de espaldas, las piernas separadas.
34. La mujer acostada de espaldas, las piernas levantadas sobre los riñones del hombre de pie.
35. La mujer acostada de espaldas, una pierna estirada, la otra levantada sobre los riñones del hombre de pie.
36. La mujer acostada de espaldas, las dos piernas levantadas sobre la espalda del hombre de pie.
37. La mujer acostada de espaldas, una pierna estirada, la otra levantada sobre la espalda del hombre de pie.
38. La mujer acostada de espaldas, una pierna levantada sobre la espalda del hombre de pie, la otra sobre sus riñones.
39. El hombre de pie, la mujer a medias acostada sobre el flanco.
40. El hombre de pie, atravesando a la mujer sentada, las piernas separadas.
41. El hombre de pie, atravesando a la mujer sentada, las piernas en el aire.
42. El hombre de pie, atravesando a la mujer sentada, una pierna estirada, la otra en el aire.
43. El hombre de pie, la mujer levantada.
44. La mujer levantada, las piernas sobre la espalda del hombre de pie.
45. El hombre de pie, la mujer de rodillas, dada vuelta.
46. El hombre de pie, la mujer en cuclillas, dada vuelta.
47. El hombre de pie, la mujer vuelta de espaldas y levantada de tal modo que sólo la parte inferior del cuerpo quede en el aire, permaneciendo la parte superior apoyada.
48. El hombre de pie, la mujer vuelta de espaldas, la parte inferior del cuerpo levantada artificialmente.
49. Hombre pedicado acostado.
50. Hombre pedicado de pie.
51. Hombre pedicado de rodillas.
52. Hombre pedicado agachado.
53. Irrumateur acostado.
54. Irrumateur sentado.
55. Irrumateur de pie.
56. Irrumateur arrodillado.
57. Irrumateur agachado.
58. Cunnilinge acostada.
59. Cunnilinge sentada.
60. Cunnilinge de pie.
61. Cunnilinge de rodillas.
62. Cunnilinge agachada.
63. Fellatio y cunnilingus.
64. Masturbador.
65. Mano oficiosa.
66. Mano oficiosa de un tercero.
67. Ayuda del dedo.
68. Ayuda de un aparato de cuero.
69. Coito con un cuadrúpedo macho.
70. Coito con un cuadrúpedo hembra.
71. Tríbada practicando la cópula.
72. Tríbada pedicando.
73. Tres participantes: un copulador es pedicado.
74. Tres participantes: un pedicon es pedicado.
75. Tres participantes: un Celador es pedicado.
76. Tres participantes: un Celador practica la cópula.
77. Tres participantes: un Celador pedicado.
78. Tres participantes: un Pelador irrume.
79. Tres participantes: una telatriz es atravesada.
80. Tres participantes: una telatriz es pedicada.
81. Tres participantes: una telatriz sufre un cunnilingus.
82. Tres participantes: un cunnilinge opera la cópula.
83. Tres participantes: un cunnilinge pedica.
84. Tres participantes: un cunnilinge irrume.
85. Tres participantes: un cunnilinge es pedicado.
86. Tres participantes: una cunnilinge es atravesada.
87. Tres participantes: una cunnilinge es pedicada.
88. Cuatro participantes: forman una doble cadena.
89. Cuatro participantes: forman una triple cadena.
90. Grupo de cinco copuladores.
Etc., etc.

Glosario:
Pedicar: mantener sexo anal - Pedicado: el/la penetrado/a analmente - Pedicador/a: el/la que penetra. - Irrumateur: el/la que acaricia el miembro masculino por vía oral (felador/ra). - Cunnilinges: "los/las que ofrendan sacrificios a Venus con la lengua, 'lambendo lingua genitalia', escondiendo alguna parte, la cabeza baja", como dijo Cicerón. - Tríbadas o frotadoras: en la antigüedad, reunión de mujeres (con clítoris extremadamente grandes que permitían reemplazar al hombre). Cuando la tríbada era entre mujeres de clítoris comunes, se compensaba con un aparato que los griegos llamaron "olisbos", simulacro viril de cuero curtido. Por extensión, lesbianas.

jueves, 20 de septiembre de 2012

Penis para jugar, penis para soñar


La artista es Cees Krijnen quien, junto a Freundenthal / Verhagen, Jason Johnson-Wallis y Süleyman Oscar, crearon esta interesante obra "Steeplechase", casi de carácter ingenuo y estética infantil, donde abordan el imaginario viril de manera lúdica basándose en la fantasía y el humor.
Me deja pensando en cómo llegar sana y salva al último pene erguido... Y además, si en este aspecto fálico de la creadora, existirá la idea de que lo mejor está al final, de que resulta un esfuerzo a superar, casi atlético, llegar a morder la mejor carne, la más larga, la más dura, la más soberbia, la contundente... ;)

martes, 18 de septiembre de 2012

Sobre plumeros en el culo

“La escena pornográfica, es directa, repetitiva, no apela más que a la explicitación del acto sexual y que la escena erótica implica juego, creación, descubrimiento, frustración, así como insatisfacción o placer." (Elina Matosso, terapeuta corporal). Es una definición concreta,  simple y general de esta diferenciación famosa entre porno y erotismo; un poco más profundo para mí, pero vale la introducción.
Me preguntan los amigos y amigas por qué el blog otra vez… por qué ahora luego de tanto tiempo de silencio. Y respondo que sencillamente porque hay que hablar. Cuando en su momento me saturó la cibermanía y la hiperinformación erótica abandoné porque pensé que todo se estaba diciendo y todos estaban más o menos de acuerdo. Pero no.
 En este circo virtual en que se ha convertido nuestra vida cotidiana las cosas no están claras ni sobre lo afectivo, ni sobre lo posporno, ni sobre lo porno, ni siquiera lo erótico. Y ya lo saben, soy apenas una decidora, incipiente escritora, etudiosa de los cuerpos y sus relaciones pero no una experta en el asunto...
Me pregunto cómo hacer entonces para resignificar la mirada y la piel, los gestos significativos y el contacto entre sujetos deseantes corriéndonos de aquel sitio donde nos colocan los medios masivos de comunicación, donde las imágenes señalan por ejemplo, un lácteo para el tránsito lento desde un escote profundo y voluptuoso, o donde “se trasmite un sorteo desde los gluteos y el premio es un electrodoméstico en vez de la protagonista de las formas expuestas.” Hiperdifícil en esta sociedad del espectáculo y del hiperconsumo.
La confusión es tal que quedamos como espectadores direccionados hacia subjetividades que impiden una conformación genuina de nuestro erotismo, sin la posibilidad concreta de autoconocimiento y de relación igualitaria con el otro/otra/otros/otras… Sin placer, convertidos en cuerpos objetos, cuerpos fetiches, cuerpos pasivos, cuerpos productos, cuerpos histéricos, cuerpos fraccionados. Nada de ello estaría mal, si no fuera porque es una situación pre-establecida por el mercado (guita, plata, money, biyuya) de la seducción. Bien podríamos re-comenzar o comenzar a decidir dejar de estar un poco dominados desde esos lugares también. Y optar por primera vez sobre el qué, el quién o quiénes, el cómo, cuándo, etc…
Digo, si quiero ser fetiche, objeto, producto, etc. déjenme decidir. Así como si quiero decidir ser sujeto, productora, activa y tener mi objeto de deseo sea cual fuere. No está mal para continuar…
Viva el plumero en el culo!

sábado, 16 de junio de 2012

Gíclico, Cortázar y erotismo

"Apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sustalos exasperantes. Cada vez que él procuraba relamar las incopelusas, se enredaba en un grimado quejumbroso y tenía que envulsionarse de cara al nóvalo, sintiendo cómo poco a poco las arnillas se espejunaban, se iban apeltronando, reduplimiendo, hasta quedar tendido como el trimalciato de ergomanina al que se le han dejado caer unas fílulas de cariaconcia. Y sin embargo era apenas el principio, porque en un momento dado ella se tordulaba los hurgalios, consintiendo en que él aproximara suavemente su orfelunios. Apenas se entreplumaban, algo como un ulucordio los encrestoriaba, los extrayuxtaba y paramovía, de pronto era el clinón, las esterfurosa convulcante de las mátricas, la jadehollante embocapluvia del orgumio, los esproemios del merpasmo en una sobrehumítica agopausa. ¡Evohé! ¡Evohé! Volposados en la cresta del murelio, se sentía balparamar, perlinos y márulos. Temblaba el troc, se vencían las marioplumas, y todo se resolviraba en un profundo pínice, en niolamas de argutendidas gasas, en carinias casi crueles que los ordopenaban hasta el límite de las gunfias."
Julio Cortázar, Fragmento "Rayuela", cap 68, escrito en gíglico para todos...

martes, 8 de febrero de 2011

Lo erótico en el Antiguo Testamento

¡Qué hermosa eres, amiga mía, qué hermosa eres! Como las palomas, así son tus ojos, entre las guedejas como el pelo de los rebaños de cabras que viene del Monte Galaad. Tus dientes como hatos de ovejas esquiladas, acabadas de lavar, todas con dobles crías sin que haya entre ellas una estéril. Como cinta de escarlata tus labios, dulce tu hablar. Como granada partida tales son tus sienes entre tus guedejas. Tu cuello es como la torre de David ceñida de baluartes, de la cual cuelgan mil escudos, arneses todos los valientes. Tus pechos son como dos gamitos mellizos, que están paciendo entre azucenas. Hasta el caer del día, y el declinar de las sombras. Subiré a buscarte al monte de la mirra, y al collado del incienso. Toda eres hermosa, amiga mía, no hay defecto alguno en ti.




El cantar de los cantares. Fragmento capítulo IV
Imagen Christus and María Magdalena - Pinakothek

jueves, 20 de enero de 2011

Lunfardo y erotismo

“Percanta que me amuraste en lo mejor de mi vida... Cuando voy pa’ mi cotorro lo veo desarreglado... Y si vieras la catrera cómo se pone cabrera cuando no nos ve a los dos...”
Las voces lunfardas de nuestro idioma porteño, a orillas del Río de la Plata, tienen cierta mezcla surgida del erotismo y la marginalidad. En la actualidad, usamos algunas de ellas con la naturalidad que el paso de los años ha permitido y constituyen el universo de la lingüística porteña .
Según la Real Academia Española, el lunfardo, es la jerga propia de la gente de mal vivir (ratero, caco, chulo o rufián). La palabra lunfardo significa ladrón.
Algunos autores indican que el verdadero lunfardo es propio del dialecto de los ladrones, sin embargo el transcurrir del tiempo ha extendido su sentido al habla popular de los sectores marginales. Podríamos decir que su significado implica a: a) el habla popular, b) el vocabulario de la inmigración (la italiana sobre todo) y c) el idioma del delito.
Dice Virginia Martínez Verdier, en su artículo “El amor y la sexualidad en el lunfardo”, que “en otros países, el código del mal vivir equivalente a nuestro lunfardo, se denomina germanía en español, narquois en francés, gergo en italiano, rotwelsh en alemán, slang en inglés, giria en portugués, etc. Estas son lenguas utilizadas en fraternidades para que sólo sus miembros las entiendan”.
Para contextualizar históricamente el surgimiento del lunfardo, debemos remitirnos a fines de 1800 y comienzos de 1900, cuando Buenos Aires, recibe una gran cantidad de inmigrantes que se entremezclan aceleradamente con la población local. Quedando por un lado la burguesía tradicional, luego los sectores medios de inmigrantes con ilusión de progreso, y grupos marginales en las orillas de la ciudad (Barracas, la Boca, Palermo, Pompeya y otros).
Estos sectores marginales de las orillas, se fueron armando particularmente de trabajadores solos, sin familia, sin mujer, ni arraigo. En el comienzo fueron troperos criollos que llevaban el ganado a los mataderos, peones de las barracas laneras y frigoríficos, marineros, carreros y cuarteadores.
Rápidamente surgieron los cafés, las pulperías, los salones de baile y los prostíbulos. Integrándose muy lentamente inmigrantes marginales con grupos criollos tradicionales de los barrios populares o suburbios orilleros, esta sociedad marginal elaboró sus propias reglas, ideales y formas de convivencia de las que nacieron estereotipos sociales como el malevo, el guapo, el compadrito, el canfinflero, la percanta, la yira, la milonguita, el ciruja, que se sumaban a los cuenteros, las adivinas, los punguistas. Todos ellos compartiendo el famoso conventillo, en condiciones de promiscuidad y deficiencia habitacional.
Fue a partir de esa convivencia que se creó el lunfardo -como modo particular de habla-, el tango -como canción y baile- y el sainete -como expresión teatral-.
Nacidos en los burdeles y piringundines, el lunfardo y el tango se relacionaron estrechamente con lo prohibido, lo indecente, en cuna de guapos, cafishios y milongueras marcando la sexualidad de aquella época. Con historias de varones traicionados, de cafishios y malevos, de amores imposibles, mujeres buenas y «de las otras», de prostíbulos, de «vicios», de madrecitas santas, el tango fue pintando una acuarela de la primera mitad del siglo pasado; y, con sus letras, fue manteniendo vivo al lunfardo, que dejó de ser un código lingüístico cerrado, para formar parte del porteñismo de diversos sectores sociales.

viernes, 14 de enero de 2011

Porno Kout

Les cuento que este es un re-post mío de enero del 2006 aproximadamente!!!
Después de haber perdido varios blogs, hostings, backups y etcs. vuelvo a este viejo poema amigo cuya autora, además de esta joya premiada, escribe que 'agarrate'. Recordarán los amigos y los opuestos que hablo así porque lo decido, como cuando me pongo seria, hablamos de otras cosas, en otro tono y con ilustre jerga idiomática.
Pasemos a otra cosa, la presentación de la poetisa era esta:
Patricia Rodón, escritora mendocina.
Porno Kout recibió el "PRIMER PREMIO CONCURSO NACIONAL DE POESÍA ÚLTIMO REINO 1983"
Publicado en "Diógenes", del amigo y (te estamos buscando) Director: Alejandro Crimi 
Más poemas de Patricia Rodón en su sitio: AQUÍ

1° Round
Los ojos van y vienen
los ojos son un animal encerrado en una jaula
los ojos son un teatro antes de la función
las palabras son una multitud golpeando para salir
las palabras son los extras de la escena de terror
los minutos tiemblan como subtes debajo de la ciudad
los ojos son la cara del alma
los ojos son un péndulo en la mano del mago
los ojos son un asalto en plena calle
las palabras son las suicidadas por amor
las palabras son cartas quemadas en la bodega de un barco
los minutos pasan como muñecos atados a una calesita rota
los ojos son la luna dada vuelta
los ojos son pájaros prehistóricos
los ojos son vampiros amando a su presa antes de devorarla
los ojos son una vendetta

2° Round
Las bocas buscan y tiemblan las bocas son ciegos
las bocas son redes arrojadas a las sombras
las bocas son palacios incendiándose
las manos son orfebres tallando los diamantes de una corona
las manos son un pianista tocando un blues
las manos son una avaricia
los labios son grietas abiertas por un terremoto
los labios son enredaderas coronadas por flores gigantes
los labios son pájaros cruzando el ecuador
las lenguas son enormes ballenas haciendo el amor
las lenguas son un tren que atraviesa una montaña retumbando
las lenguas son alguien que camina por la arena
los besos son planetas recién nacidos
los besos son balas en la boca del cañón
los besos son una espera una codicia
las lenguas se arrastran como un saxo en el humo de los bares
las lenguas son sabuesos entrenados para matar
las lenguas son rojas como la sangre el fuego y la capa de los reyes el corazón es una banda de roncarol
el corazón es un boxeador ahogado en un vaso de fernet

3°Round
Los cuerpos son un brindis
los cuerpos son dos borrachos abrazados al final del callejón
los cuerpos son acróbatas en un doble salto mortal
las tetas son naranjas chupadas por un niño
las tetas son las lunas rojas de marte
los culos son montañas rusas enloquecidas
los culos son caballos sin domar
los vientres son afanosos cocineros preparando el festín
los vientres chocan como dos fórmula uno a gran velocidad
los vientres se refriegan frenéticamente a orillas del universo
los sexos son dioses panzones sentados en una hoguera
los sexos son fanáticos yendo a morir sin vacilar
la pija es la espada del rey de espadas entrando a la batalla
la pija es la flauta de polifemo enamorado
la pija es la 45 del corto maltés
la pija es el telescopio del astrónomo
la pija es un monje entrando en el templo
la concha es una catedral con un demonio adentro
la concha es una noche con un agujero negro
la concha es el interior de un piano durante un concierto
la concha es la cuerda del trapecista
la concha es una bruja cosiendo el vientre de un pájaro
el orgasmo viene como un ejército iluminado con antorchas
el orgasmo es un machete abriendo caminos en la selva
el orgasmo es una bengala buscando las estrellas
el orgasmo es un río creciendo durante la tormenta
el orgasmo es un dragón ondeando en una bandera de seda
los cuerpos son un vidrio roto de un piedrazo
un derechazo a la mandíbula
un avión que supera la velocidad del sonido
los cuerpos son un grito
los cuerpos estallan en el cielo como un zeppelin
se derrumban como una marioneta
como un viejo edificio como un árbol
caen a través de sus sangres de sus nombres y desaparecen en sí mismos
el alma arde como una vela en un salón desierto
el alma brilla sobre los amantes las sábanas quemadas
y el ring vacío.

viernes, 24 de agosto de 2007

Mística religiosa y sexualidad

"En la iglesia Santa María della Vittoria, Roma, se encuentra la escultura de Santa Teresa de Bernini. A simple vista, puede observarse al ángel a punto de clavar la flecha del amor de Cristo en el pecho de la santa que acaba de desnudar. La ropa del ángel está cayendo y la santa se encuentra en un estado de apasionamiento".

Muchos filósofos, religiosos e historiadores afirman que la idea de "religión" entre la devota y la deidad, parece haber sido la de un flirteo amatorio sin fin.
La literatura mística de todo el mundo describe el encuentro humano con lo divino en términos sexuales, expresando así la pasión latente en el éxtasis religioso, y señalando además que los niveles más altos de espiritualidad se hacen accesibles a través del sexo.
El cristianismo está lleno de metáforas del sexo usadas para describir la relación de hombres y mujeres con Dios. El Cantar de los Cantares del Antiguo Testamento es una fuente donde la relación humana-divina está retratada en la imaginería gráfico-erótica:


"Bésame con besos de tu boca!
Son tus amores más deliciosos que el vino;
son tus unguentos agradables al olfato.
Es tu nombre un perfume que se difunde".
-The Harper / Collins Study Bible. 1993-

La escultura de Santa Teresa señala la máxima satisfacción que se encuentra en cierta clase de acto sexual exaltado, donde lo místico se mezcla con sentimientos de admiración, pasión y entrega "del cuerpo y del alma".
La flecha a punto de penetrarla es un 'weapon' (arma en inglés), viejo término de slang por pene, mientras que sus ojos en blanco y su pecho abierto reflejan indudablemente un orgasmo. Ella está a punto de ser herida por la flecha penetrante de la potencia divina y toma la actitud apropiada, en el proceso que la convierte en esposa de Dios y en santa.
Un lado oscuro de esta vulnerabilidad mística -que puede ser sintomática, neurótica y literalmente hiriente- es la excesiva apertura que se produce a la influencia de la fuente de ese apasionamiento. Las flechas de Teresa estarían alertando sobre las lesiones reales que puede ocasionar el deseo por alguien, haciéndonos menos ingenuos con respecto a nuestra vulnerabilidad. Una forma más profunda y diferente de entrega que cambie nuestra costumbre de dependencia a los objetos/sujetos de devoción podría ser la solución a estos síntomas.
Cuando se aparta el sexo de "lo sagrado", se puede sentir que aquél está separado de nuestras aspiraciones más altas, y hasta de nuestra inteligencia. Al mismo tiempo, la religión, se convierte en un ejercicio mental sin sexo, en una comprensión árida y en sutilezas teológicas.
Si la religión recuperara su capacidad perdida para el éxtasis y no se separara tanto del sexo y la vida apasionada, podríamos gozar de la espiritualidad en los aspectos más encantadores y físicos del sexo, incluyendo la contemplación erótica, el contacto, los besos y abrazos, beneficiándose nuestra vida espiritual y sexual.

Basado en "El alma del sexo", de Thomas Moore, escritor,
monje durante doce años de una orden católica,
profesor de teología, músico y psicoterapeuta.

domingo, 18 de junio de 2006

Los indígenas Nivaclé y el sexo. "La mujer y el pene de cera"

De “El gateo de los nuestros” - Narrativa erótica indígena del Gran Chaco -, (1992), Miguel Chasse Sardi, Alejandra Siffredi y Edgardo Cordeu (Investigadores y Antropólogos que recopilaron relatos de los propios nativos de la zona).

Se cuenta de una mujer, ¡quién lo diría!, que a pesar de la cantidad de hombres que había se casó con un pene de cera. Yo no sé lo que ella habría querido con eso.
-¿Por qué será que esta mujer no se busca un hombre? ¿Ni se acerca al ruedo cuando los jóvenes bailan?-comentó uno.
-Parece que aborrece a los hombres. Nunca busca su compañía. Siempre está sola o rodeada de otras mujeres- dijo otro.
-¿Por qué será que no se casa, cuando hay tantos hombres que, en secreto, cantan para ella?- se preguntaban todos.
-Creo que esta mujer anda casada con la CERA -aseguraba uno más viejo, que por viejo siempre pensaba en lo peor y casi siempre acertaba. No sé cómo la cera puede ser utilizada como hombre, cuando sabemos que sólo sirve para la terminación de las flechas.
Así se murmuraba, se preguntaban, conjeturaban todos. Los únicos que nunca escuchaban nada eran, por supuesto, ella y sus parientes más cercanos. Las mujeres se burlaban y los hombres lamentaban el caso, pues había muchos sin pareja y ella era muy pero muy linda.
Un día, su cuñado, experto cazador, casado con su hermana menor, vio que se le habían terminado sus flechas. Buscó su CERA por todas partes y no la encontró. Pensó si no la habría prestado a algún amigo.
-¿No sabes a quién puedo haber prestado mi cera?-preguntó a uno de ellos.
-Búscala en el bolso de tu cuñada -le contestó éste. Y así descubrió lo que esa mujer hacía.
La espió y vio que, de noche, se acostaba con la cera, dormía junto a ella. -¿Cuánto tiempo le faltará para que tenga un hijo de la CERA? -se preguntaba-. ¿Cómo saldrá él?
Cada día le daba más asco y rabia lo que su cuñada hacía. Una noche no aguantó más y se lo contó a su esposa.
Ésta se enfureció terríblemente por lo que su hermana mayor estaba haciendo. -Hay muchos hombres sin mujeres -le decía a su esposo-. ¡Cómo es posible que no elija a uno de ellos en vez de hacer esa porquería con la cera!
-Busca la cera y tráemela- le pidió el esposo. Hace demasiado tiempo todos saben lo que está haciendo. Le daremos un escarmiento. Además, no me devuelve mi cera y yo estoy sin poder hacer mis flechas para salir a cazar. ¡Qué vergüenza! Toda la gente está enterada de esto. No hay uno en la aldea que no lo sepa. Solamente nosotros no lo sabíamos.
Cumplió ella lo que él le pedía. Fue hasta el bolso de la hermana mayor y sacó la cera. Tenía la forma que todos sabemos. Eso no la sorprendió. Lo que la sorprendió y asustó fue del tamaño. Era grande, grande, grande, largo y muy pero muy grueso, grueso.
Se lo pasó al esposo que lo tomó y lo untó íntegramente con ají bien maduro.
-Te voy a enseñar yo a despreciar a los hombres por esta cera- decía mientras terminaba su trabajo. Pagarás toda la vergüenza que me hiciste pasar a mí, a tu hermana menor, y a todos tus parientes.
Luego le pasó el pene de cera a su esposa y ésta volvió a ponerlo en el bolso de su hermana mayor. Por la noche, cuando todos se acostaban para dormir alrededor de la choza, la mujer, sin percatarse de nada, se llevó, como de costumbre, el bolso con su contenido para usarlo como almohada y... para tener el esposo que a ella le gustaba en su echadero. También, como de costumbre, hizo con la cera lo que los esposos suelen hacer a sus esposas.
-¡Ay... Ay... Ayyy!!!!!
Sintió punzante el dolor del ají que le penetraba en la carne. Gritó, pidió socorro, aulló del ardor, se revolcó, brincó y volvió a revolcarse.
-¿Pero qué le está pasando a nuestra pariente?- decía una que estaba cerca-. Parece que está muy enferma.
Así pasó toda la noche gritando y retorciéndose. Una de las mujeres de la casa, pidió al cuñado que la curara. -Es inútil que le dé masajes, le chupe, le escupa o le sople. Ni vale la pena que le cante. Total, lo mismo se le pasará, cuando llegue su tiempo. ¡Mujer de mal agüero! ¡La vergüenza que nos has hecho pasar durante tantos días! ¡Devuélveme ya tu marido que yo necesito hacer con él mis flechas!.

Tanuuj, narrador nivaclé.