sábado, 25 de junio de 2005

Evolución tecnológica


Se caerán las vendas de ojos domesticados.
Gritos guturales inundarán ciudades modernizadas.
Gargantas de millones clamarán por los muertos de la humanidad.
Sucumbirán los muros y las mordazas de tiempos de desasosiego y vacuidad.
Sangrarán las bocas hambrientas de los hijos de tus hijos.
Se inflamarán los gestos y estallarán las sombras.
Y el ruído de nuestros dientes mordiendo las armas que les queden,
será la sinfonía que iniciará el fin de la banalidad.

jueves, 23 de junio de 2005

Resistir a la tristeza

Vivimos en una época profundamente marcada por la tristeza. No sólo por la tristeza de los llantos sino, y sobre todo, por la de la impotencia.
Los hombres y mujeres de nuestro tiempo viven en la certeza de que la complejidad de la vida es tal, que lo único que podemos hacer, so pena de aumentarla, es somenternos a la disciplina del economicismo, el interés y el esgoísmo.
La tristeza social e individual nos corroe y nos convence de que no tenemos más medios de vivir una verdadera vida y así nos sometemos al orden y la disciplina de la "sobrevida". El tirano necesita la tristeza porque así, cada uno de nosotros se aísla en su pequeño mundo virtual e inquietante, pero a la vez los hombres tristes necesitan del tirano para justificar su tristeza.
El primer paso a dar contra la tristeza (la forma en que existe en nuestras vidas el capitalismo), sería entonces la creación de lazos y redes solidarias y resistentes.
Romper el aislamiento, acercarse a los otros desde un postura que no sea "contra" lo existente, sino "por" la vida, la alegría, a través de la liberación de nuestras potencias en conjunto podría favorecer pequeños cambios que necesitamos para lograr las grandes transformaciones.
Red de Resistencia Alternativa de Buenos Aires

lunes, 20 de junio de 2005

Punteo para la Milonga-Hembra

Broncando a la par de un macho, laburando a lo proleta, sudando por los sobacos y bailando como rea, la milonga se abre paso por arrabales y ojeras. Parda de olor a suburbio del bailongo: jornalera. A veces: corte en la liga. Otras: tajo en la pollera, y un corcovo yeguarizo sacudiendo entre las piernas...
(ya no se sabía bien / si la milonga o la hembra, si era un baile o una orgía / si mujer si milonguera, si madre de tantas cosas: incestos y gonorreas...)
Se le amilongaba el aire de contrasfixia surera, se le alzaba hasta la cara la calentura y la fiesta y un hambre larga y nocturna miserable de quincenas. El marido trabajando de fiolo, o de lo que fuera, los hijos -de calle y barro-, remontando una cometa y ella yugando de puta y bailarina nochera...
(ya no se sabía bien / si absolución o condena, si lapidarla, si hundirla / desdentada y quilombera o besarla y redimirla / entre toses y ginebras...)
Milonga dame un pezón, dos pezones milonguera, quiero amamantarme el alma, la furia el amor...la espesa, certidumbre que tu leche viene cuajada en fiereza...
(ahora ya se sabe bien / sí muy bien que tu tiniebla, escondía sol y auroras / camufladas de tormentas en las tímidas torcazas / tigras dulces de tus tetas...)
Milonga yo sé muy bien que vos parís hasta estrellas, y que andás como menstruando rojos pimpollos de guerra: y si no que te lo digan mis tiroteos de esperma... (después que bese tus pechos -milonga me iré a pelear la pelea...)

Del libro “Tangos de llevar encima” , Miguel A. Olivera, poeta uruguayo.